El hormigón, uno de los materiales más utilizados en el mundo y responsable de cerca del 8% de las emisiones globales de CO₂, podría convertirse en un aliado contra el cambio climático. Investigaciones recientes y desarrollos tecnológicos confirman que este material es capaz de absorber dióxido de carbono durante su endurecimiento, transformando las edificaciones en estructuras de almacenamiento de carbono.
El proceso se conoce como “carbonatación”: el CO₂ del aire reacciona con el hidróxido de calcio presente en el hormigón, formando carbonatos estables que quedan atrapados en la matriz del material.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) reconoció en su guía de 2019 la importancia de contabilizar este fenómeno en los inventarios nacionales de emisiones.
Estudios técnicos señalan que, a lo largo de su vida útil, el hormigón puede capturar hasta un 20% del CO₂ emitido durante su fabricación.
Innovación empresarial
Startups en Norteamérica han llevado este proceso más allá de lo natural.
-CarbonCure Technologies (Canadá) inyecta CO₂ reciclado directamente en el hormigón fresco, donde se mineraliza de forma permanente.
-Blue Planet (California) utiliza rocas para capturar CO₂ y luego lo incorpora en agregados para hormigón.
Ambas compañías han demostrado que es posible escalar la captura de carbono en la industria de la construcción.
Experiencias concretas
El periodista Peter Henderson, corresponsal de Thomson Reuters especializado en innovación, energía y cambio climático, cubrió la alianza tecnológica entre estas empresas en 2023. Desde su rol como comunicador global, subrayó el impacto de este avance. “Esta unión tecnológica constituye una innovación que podría servir de modelo para luchar contra el cambio climático a escala mundial”.
Por su parte, Andrés Jaramillo, asesor técnico en la Sociedad Boliviana de Cemento (SOBOCE) y autor de estudios sobre la absorción de CO₂ por carbonatación en hormigones producidos por Ready Mix, aporta evidencia empírica desde la región andina. En sus investigaciones ha señalado que “a pesar de los desafíos que la absorción presenta para la durabilidad de las estructuras, este proceso convierte al concreto en un aliado contra el efecto invernadero”.
En tanto, Jean Suil, experto vinculado al IPCC y participante en la 43ª reunión del organismo en 2016, fue uno de los impulsores de incluir la carbonatación del hormigón en la guía de inventarios de gases de efecto invernadero publicada en 2019. Su visión apunta a la relevancia institucional de este reconocimiento. “Es estratégico para el sector cementero que se reconozca un método fiable para contabilizar el dióxido de carbono absorbido por la carbonatación del hormigón”.
Implicancias para Chile y la región
En un país como Chile, donde la construcción es motor de desarrollo y la vulnerabilidad climática es alta, esta innovación abre oportunidades:
-Infraestructura sostenible: edificios y obras públicas que funcionen como sumideros de carbono.
-Política pública: posibilidad de incluir la absorción de CO₂ del hormigón en los inventarios nacionales de emisiones.
-Industria local: adopción de tecnologías de mineralización de CO₂ en proyectos de gran escala, como viviendas sociales y obras portuarias.
El hormigón, símbolo de modernidad y urbanización, podría convertirse en emblema de sostenibilidad. La transición hacia un material que “respira” y atrapa carbono no solo redefine la construcción, sino que también proyecta que los edificios del futuro no serán fuentes de contaminación, sino guardianes del clima.


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