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De la impresión a la IA: Cómo la empresa chilena Dimacofi se atrevió a reinventarse sin perder el origen

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Reinventarse sin perder el origen
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Dimacofi se prepara para cumplir 100 años apostando por la robótica y la inteligencia artificial, sin abandonar su tradición en impresión. Su historia refleja un desafío común a gigantes internacionales como IBM, Kodak y Nokia: adaptarse a la era digital antes de que el mercado los obligue.

Dimacofi, compañía históricamente ligada a la impresión y gestión documental, decidió hace años que no podía definirse solo por sus productos tradicionales, comenzando una reinvención tecnológica. Hoy, a un año de su centenario, la firma chilena ha incorporado robótica autónoma, inteligencia artificial y automatización en sus procesos y servicios, demostrando que innovar no significa partir de cero, sino aprovechar capacidades existentes para entrar en nuevos mercados.

Reinventarse sin perder el origen, fue el punto de partida para la transformación. “Una solución tecnológica puede ser muy atractiva, pero si no resuelve un problema concreto, difícilmente genera valor”, explica Marisol Arellano, gerente general de Dimacofi. La ejecutiva recuerda que el desafío ha sido entender dónde la robótica, la IA o la automatización realmente pueden mejorar una operación. En ese sentido, explica que distintas áreas de la compañía han comenzado a incorporar IA y automatización en sus propios procesos, una experiencia que ha mostrado que la adopción tecnológica depende tanto de las herramientas como de las personas que las utilizan. “Implementar nuevas tecnologías obliga a revisar procesos, aprender nuevas formas de trabajar y, sobre todo, generar una cultura donde las personas se atrevan a experimentar”, expresa Arellano.

Esa mirada ha permitido la transformación empresarial, para ampliar su propuesta sin abandonar la impresión, que sigue siendo relevante para sus más de 5.000 clientes.

Innovación con identidad internacional

El caso de Dimacofi dialoga con experiencias internacionales:

  • IBM, que pasó de fabricar hardware a liderar servicios de TI y nube tras una crisis en los 90.
  • Kodak, que inventó la cámara digital pero tardó en apostar por ella, cayendo en bancarrota en 2012 y reinventándose en impresión digital y biotecnología.
  • Nokia, que perdió su hegemonía en celulares, pero sobrevivió enfocándose en redes 5G y telecomunicaciones.

La lección es clara: reinventarse no es renunciar al origen, sino reinterpretarlo.

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