Un equipo internacional logró visualizar por primera vez la vasta red de hongos micorrícicos que sostiene la vida en el planeta, revelando su papel esencial en la captura de carbono y el equilibrio climático.
Un grupo de investigadores, liderado por la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas, presentó el primer mapa global del llamado sistema circulatorio de la Tierra: una infraestructura viva formada por hongos micorrícicos que se extiende por 110 billones de kilómetros bajo nuestros pies.
Estos hongos, asociados a las raíces de las plantas, actúan como vasos sanguíneos del planeta, facilitando el intercambio de agua, nutrientes y carbono, de ahí proviene la denominación de sistema circulatorio de la Tierra. Su función es determinante para la fertilidad del suelo, la seguridad alimentaria y la regulación del clima.
El estudio, publicado en la revista Science, utilizó inteligencia artificial y robótica para procesar más de 16.000 muestras de suelo de todo el mundo. Los resultados muestran que los pastizales concentran cerca del 40% de estas redes, con densidades excepcionales en lugares como los Everglades en Florida, los pastizales inundados de Sudán del Sur y la meseta tibetana.
Cada año, estas redes transportan alrededor de 4.000 millones de toneladas de dióxido de carbono hacia los suelos, equivalente al 11% de las emisiones humanas. Sin embargo, la agricultura intensiva amenaza su supervivencia, reduciendo su densidad en un 50% en áreas cultivadas.
Los científicos destacan que este mapa interactivo permitirá a la comunidad científica y a los responsables políticos identificar zonas críticas para la conservación de estos sistemas, vitales para enfrentar el cambio climático y proteger la biodiversidad.
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