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Tras más de 30 años de encierro y explotación Elefanta “Baby” recorrió casi 2 mil kms para llegar a santuario en Brasil

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Elefanta Baby Santuario de Elefantes Brasil
Baby inicia nueva vida en el Santuario de Elefantes Brasil
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Luego de una decisión judicial, tras soportar tres décadas de espectáculo y encierro, la elefanta asiática Baby llegó al Santuario de Elefantes Brasil, un espacio único en Latinoamérica que ofrece libertad, naturaleza y rehabilitación a paquidermos rescatados del cautiverio.

Tres días de viaje completó la elefanta asiática “Baby” el pasado sábado 20 de junio, para llegar al Santuario de Elefantes Brasil (SEB), ubicado en Chapada dos Guimarães, Mato Grosso. Su traslado, de casi 2 mil kilómetros, desde el estado de Santa Catarina, al sur de Brasil, marca el inicio de una nueva etapa, para esta elefanta asiática de 34 años. Ella llegó a este lugar, tras pasar casi toda su vida en un circo y posteriormente en el parque temático Beto Carrero World, en Santa Catarina, donde la exhibían como atracción.

Según explican en el sitio del santuario de elefantes Global Sanctuary for Elephants “Baby nació cautiva en Florida, hija de Vance y Mala, la vendieron a un circo cuando tenía tres años. Finalmente, el circo la trasladó a un parque de atracciones que poseían, donde Baby era una atracción estrella. Desgraciadamente, eso significaba que tuvo que lidiar con años de alboroto, multitudes, atracciones y todas las cosas que vienen con entornos así. Su recinto en el parque era de tierra y piedra, y aunque había un poco de hierba, no era suficiente para pastar. Todo está rodeado por un foso y una barrera de piedra puntiaguda con vallas de alambre”.

Fallo judicial

La transferencia de la elefanta, desde el parque temático al santuario, fue decisión de la Corte de Justicia de Santa Catarina, tras una disputa judicial sobre su destino. El fallo consideró que el Santuario de Elefantes Brasil ofrece mejores condiciones para atender las necesidades comportamentales y sociales de la especie, especialmente por la posibilidad de convivencia con otros elefantes y la ausencia de exposición al público. El juez también destacó que el lugar dispone de áreas amplias e interconectadas, lo que facilita una adaptación gradual y un manejo individualizado.

El recinto deberá presentar a la Justicia informes médico-veterinarios y comportamentales de Baby cada dos meses, asegurando un seguimiento constante de su salud y adaptación.

La travesía por Brasil

El viaje de Baby fue cuidadosamente planificado. La jaula en la que la transportaron, se diseñó para largas distancias. En efecto, contaba con aberturas regulables para ventilación, compartimentos de alimentación y limpieza, además de un sistema de manejos sin contacto directo con el animal. Según el médico veterinario Mateus de Assis Bianchini, responsable del acompañamiento, la estructura fue creada para asegurar comodidad y seguridad durante todo el trayecto. “Todo estuvo pensado para que ella viajara de la forma más cómoda posible”, explicó.

Durante el recorrido, Baby recibió agua, isotónico para apoyar su hidratación y paçoca, alimento al que estaba habituada en el parque. La logística incluyó más de ocho fardos de heno, pasto fresco, caña de azúcar y una docena de cajas de frutas. Como refuerzo positivo, se le ofreció rapadura, un dulce tradicional que la elefanta disfruta.

Santuario de Elefantes Chapada dos Guimarães

En el santuario, Baby tendrá acceso a hectáreas de pastizales, bosques y lagunas. Se trata de un entorno radicalmente distinto al recinto de piedra y alambre donde vivió hasta ahora. Su llegada se suma a la comunidad de elefantas Maia, Rana, Mara, Bambi y Guillermina, todas rescatadas de situaciones de explotación similares.

El Santuario de Elefantes Brasil, inaugurado en 2016, es el único de su tipo en Latinoamérica. Nació de la colaboración entre la Asociación SEB, ElephantVoices y Global Sanctuary for Elephants. El objetivo es ofrecer a los paquidermos un espacio de recuperación física y emocional tras décadas de abuso en circos y zoológicos. Sus fundadores, Scott y Kat Blais, cuentan con más de 30 años de experiencia en la creación de hábitats naturales y programas de bienestar animal.

En estos días, Baby realiza una breve cuarentena en el santuario. Será sometida a exámenes de lavado de trompa, pruebas moleculares y serológicas para descartar tuberculosis.

La elefanta, nacida en Florida y marcada por manchas rosadas en orejas y tronco, ahora podrá descubrir la vida en libertad, explorar a su ritmo y compartir con otras elefantas, lejos del ruido y las multitudes.

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