La Fundación Movilízate, con apoyo del Club Aéreo de Iquique y financiamiento de la Seremi de Desarrollo Social de Tarapacá, desarrolló un innovador proyecto que permitió a 50 niños con condición de espectro autista (TEA) vivir la experiencia de volar por primera vez, fortaleciendo su confianza, autonomía e inclusión.
La Fundación Movilízate nació en Tarapacá con un propósito claro: apoyar a niños neurodivergentes y sus familias en desafíos cotidianos que muchas veces limitan su participación plena en la sociedad. Uno de esos desafíos es el traslado aéreo, una experiencia que puede resultar abrumadora por las dificultades sensoriales que enfrentan los menores con condición de espectro autista.
Con el proyecto “Sonrisas en el aire”, la fundación diseñó una metodología única que comenzó con simulaciones de vuelo mediante cascos y lentes, para luego avanzar hacia la familiarización en el Club Aéreo de Iquique. Allí, los niños pudieron conocer el hangar, las avionetas y sentir los sonidos de los motores antes de despegar. “Cada niño avanza con su propio ritmo, reafirmando su confianza y autoestima”, explicó Freddy Herrera, director de la Fundación Movilízate.
El proceso incluyó un fuerte acompañamiento clínico con psicólogos, fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales, además de un trabajo cercano con los padres. “La confianza con el equipo permitió que los papás bajaran las defensas y vieran que sus hijos podían atreverse a nuevas experiencias”, señaló Constanza Vergara, coordinadora del proyecto. El proyecto tuvo una duración de seis meses, tiempo en que los 50 niños realizaron un primer acercamiento a los elementos típicos de vuelo, luego simulaciones y posteriormente vuelos progresivos sobre la ciudad de Iquique, logrando superar miedos y demostrar que la inclusión también significa acceso a experiencias transformadoras.
El impacto fue doble: los niños descubrieron que podían volar y las familias ganaron calidad de vida al abrirse la posibilidad de viajar en avión sin temor. “Aquí estamos trabajando la inclusión, que no es solo facilitar acceso a espacios, sino también a experiencias”, agregó Herrera.
Tras el éxito, la Fundación Movilízate ya proyecta nuevas iniciativas, como el uso de realidad virtual para fortalecer habilidades sociales en la vida cotidiana. La experiencia de “Sonrisas en el aire” demuestra que la innovación social puede abrir alas de esperanza para la neurodiversidad en Chile.
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