El Liceo Alcalde Sergio González Gutiérrez inauguró un sistema de vermicompostaje que transforma residuos orgánicos en abono natural, fortaleciendo la educación ambiental y la economía circular en Tarapacá.
La comunidad educativa del Liceo Alcalde Sergio González Gutiérrez de Pozo Almonte inauguró una vermicompostera escolar, construida con barro traído desde La Huayca y materiales reciclados recolectados en campañas comunitarias. La iniciativa, financiada por el Fondo de Protección Ambiental (FPA) 2026 del Ministerio del Medio Ambiente, permitirá transformar los residuos orgánicos del establecimiento en humus de lombriz y lixiviado, dos fertilizantes naturales que mejoran la calidad de los suelos y potencian huertos y jardines.
El proyecto involucró a estudiantes de 1° a 4° medio en la construcción de la estructura, generando un espacio de aprendizaje práctico para asignaturas como Química, Biología y Ciencias Ambientales. El humus de lombriz es rico en nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, mientras que el lixiviado funciona como abono líquido para fortalecer cultivos. Ambos productos son ejemplos de cómo los residuos orgánicos pueden convertirse en recursos valiosos para la agricultura sustentable.
«Cuando los estudiantes participan activamente, el aprendizaje trasciende las aulas y se convierte en una experiencia concreta. Este es el tercer FPA adjudicado por el liceo, lo que demuestra continuidad y compromiso con el medio ambiente”, comentó el SEREMI del Medio Ambiente de Tarapacá, Miguel Aguirre San Martín. La autoridad recordó que el liceo, ganó en versiones anteriores la instalación de un sistema fotovoltaico y otro hidropónico para sus cultivos.
La vermicompostera se vincula con la Agenda Nacional de Economía Circular y el programa RE-genera Chile, que promueven la reducción, reutilización y revalorización de residuos.
Huellas del Desierto
Luis González, inspector del liceo y además presidente del Centro Social “Huellas en el Desierto”, explicó que la estructura será utilizada por los siete cursos de 1°medio, para experimentar con la producción de humus y lixiviado de lombriz. Además, señaló que posteriormente esperan incorporar a estudiantes de 3° y 4° medio de Química y Biología para analizar la calidad de estos productos.
«Este corresponde al tercer FPA adjudicado por la organización Huellas en el Desierto, tras la implementación de un sistema fotovoltaico demostrativo, que suministra energía a cuatro salas de clases y dos baños, y un sistema hidropónico mantenido por los mismos jóvenes. Esperamos poder seguir postulando, porque va en beneficio de una comunidad de mil estudiantes y 120 funcionarios», explicó.
Constanza Esteban, estudiante de 3° medio, valoró la experiencia de crear una vermicompostera escolar: “Reciclamos objetos que para otros eran basura y los convertimos en un proyecto que beneficia a nuestro liceo. Aprendimos cómo se construye y cómo funciona el compostaje, dejando una huella en el desierto”.
El liceo, además, integra el Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE), consolidando su rol como referente en educación ambiental en la región.
También podría interesarte leer: Hortalizas con agua de mar impulsan agricultura en Chanavayita – Buen pulso


Leave a comment