A través de la iniciativa colaborativa «Recircula», cuatro entidades unen fuerzas para dar un segundo uso al plástico PS6, lanzando una primera partida de 20 mil estantes modulares para el hogar y demostrando que la economía circular sí puede ser parte de nuestra vida cotidiana.
El reciclaje en el hogar da un salto inspirador y tangible. Aquellos potes de yogurt y postre que consumimos a diario ya no tienen por qué terminar en vertederos ni perderse en el olvido: hoy se están transformando en útiles muebles modulares para organizar los espacios familiares. Esta reconversión es el corazón de «Recircula: unidos por el reciclaje», un proyecto colaborativo en Chile que articula a Soprole, Wenco, Walmart Chile y la Consultora Thinking en torno a un propósito común: cuidar el entorno mediante soluciones prácticas y sostenibles.
La iniciativa aborda un material históricamente complejo de valorizar: el poliestireno tipo 6 (PS6). En este hito, se procesaron 32 toneladas de material postconsumo para fabricar un primer lote de 20 mil estantes modulares, los cuales cuentan con un 52% de poliestireno reciclado. Estos organizadores ya se encuentran disponibles en las salas de venta de Lider y Superbodega aCuenta a lo largo del país, permitiendo que las familias incorporen alternativas sustentables y funcionales en sus rutinas.
El engranaje detrás de este logro opera de forma estratégica y comunitaria. Soprole recolecta los envases limpios a través de su programa Sonrisa Circular; la empresa Wenco asume el desafío técnico y productivo de diseñar y moldear los estantes; Walmart Chile abre sus góndolas para comercializarlos a precios accesibles; y la Consultora Thinking actúa como puente articulador aplicando metodologías de ecomodulación y optimización bajo la Ley REP.
«Nuestro objetivo es que este material reciclado se integre en la vida diaria de las personas, transformándose en productos concretos y funcionales»— Sebastián Tagle, gerente general de Soprole.
La proyección de este modelo busca ampliar su alcance a mediano plazo. Las entidades participantes establecieron una meta hacia 2027: recuperar 1.000 toneladas de plástico, volumen que equivale a cerca de 200 millones de envases de postres y yogures. «Recircula» confirma que cuando las voluntades de la ciudadanía y la industria convergen, los residuos se convierten en recursos tangibles para equipar nuestros hogares con verdadera conciencia ambiental.
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